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Desde la distancia

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Desde la distancia

Me disponía a escribir un blog sobre nuestra experiencia en Tokyo, pero mis pensamientos tomaron rumbos distintos y este es el resultado. Escribo estas líneas con el alma. 

Desde Florencia escribí un blog sobre las terrazas y expliqué como disfruto el descubrirlas y vivirlas para poder apreciar desde la distancia y con una perspectiva diferente el lugar que visitamos. Ya completamos cuatro meses lejos de Colombia y son varias las terrazas que hemos visitado. Todas nos han deleitado con una preciosa vista y nos han permitido descubrir esa perspectiva que solo se puede apreciar desde la distancia. En estos meses, al igual que desde una terraza, he podido ver a nuestro país con ojos diferentes a los de la cotidianidad. El viaje coincidió con quizás el periodo más significativo de la historia del país y aunque no lo hemos vivido en carne propia he podido ver -y analizar- la dinámica a través de las redes sociales, las versiones electrónicas de los principales medios de comunicación y el intercambio de mensajes con familiares y amigos. 

He visto a un país apasionado y dividido en medio de una campaña que logró lo que 50 años de guerra no habían logrado. Padres y madres de pelea con sus hijos y a hermanos que dejaron de hablarse por tener puntos de vista distintos. He visto a amigos que se faltaron al respeto y a colegas que se dejaron embaucar en el malévolo juego de crear un rifi rafe de exageraciones y mentiras de lado y lado. Que ironía y que tristeza que en el nombre de La Paz pudimos ver lo peor de nosotros. 

Llego el día decisivo y el resultado inesperado para todos alimentó el odio y la división. Fue alentador ver que en cuestión de horas tanto las Farc, el gobierno y los promotores del no daban guiños para sentarse, dialogar y conciliar. Ojalá los hijos busquen a sus papás para lo mismo y los hermanos que no se hablan se den un abrazo. Ojalá que los amigos que se han distanciado redescubran el poder de una amistad real y que los espacios de trabajo entren en un ciclo de generación de ideas constructivas para que en medio de la diversidad, podamos encontrar union y juntos poder construir un mejor país. 

El Nobel llego días después  y con el también se alborotaron los ánimos. En lo personal lo veo muy positivo y genera compromiso de todas las partes para llevar este proceso a buen término. Ya se anunció el inicio de negociaciones con el ELN. Sería vergonzoso no salir con nada cuando tenemos esta gran oportunidad. Pero para lograrlo todos debemos poner nuestro grano de arena. No es responsabilidad del vecino, ni del gerente, ni del presidente. Es mi responsabilidad y también de quién lee estas líneas. 

Termino invitando a todos a montarse en este bus para que  emprendamos el camino hacia un país en paz. Comenzando con la paz interior de cada uno. Tenemos que dejar los rencores y la rabia. Busquemos La Paz en nuestras familias y entre los amigos y con un norte común, trabajemos para construir juntos lo que todos soñamos. Un mejor país para nuestros hijos.